Los retos que nos dejó Irma

Este domingo diez de septiembre el intenso huracán Irma, que azotó a toda la costa norte del país, se alejó del territorio cubano. Dejó a su paso por la Mayor de las Antillas cuantiosas pérdidas materiales que van desde derrumbes de escuelas, hoteles, viviendas, centros laborales, innumerables cosechas devastadas hasta la irreparable pérdida de vidas humanas, a mi juicio, lo más doloroso de los estragos de este fenómeno.

 

Y sobre este último asunto quiero reflexionar a partir de la opinión de algunos pobladores y radioyentes, con los cuales coincido plenamente: Esos lamentables episodios solo sucedieron por la negligencia, la indisciplina, la irresponsabilidad y la falta de sentido común de las víctimas.

 

Desde que la Defensa Civil emitió el aviso de ciclón tropical y decretó las fases informativas, alerta y alarma en cada territorio, la población más vulnerable estaba llamada a protegerse en lugares seguros, aceptar la evacuación en los locales destinados para esos fines, no cruzar ríos crecidos, no transitar por zonas bajas proclives a inundaciones ni cerca de edificaciones en posibles derrumbes, entre otras medidas decretadas por ese organismo.


Pero, desafortunadamente, los cubanos fuimos testigos de la violación de esas y otras medidas orientadas con el único fin de preservar la vida humana.


Por ejemplo, la televisión cubana transmitía un collage de secuencias en la que mostraba a una mujer con una niña pequeña en brazos transitando bajo la intensa lluvia en un área del Vedado capitalino completamente inundada, otras escenas mostraban algunos habaneros midiendo la velocidad del viendo, tomando instantáneas del agitado malecón o de otros que no quisieron salir de sus hogar por preservar los recursos materiales.


Si, es cierto que el huracán Irma, esa terrible tormenta con nombre de mujer, arrasó con el fruto de nuestro esfuerzo de años, derribó las plantaciones de nuestros alimentos, afectó gravemente a la economía, pero ese caprichoso evento climatológico no tubo el privilegio de llevarse consigo la voluntad del pueblo cubano, esa que le ha permitido levantarse una y otra vez de contextos similares. Ahora, en la etapa recuperativa y con el objetivo de evitar situaciones similares, nos corresponde a todos contribuir y colaborar en la restauración de nuestra comunidad, incorporarnos a las actividades educativas y laborales, con orden y disciplina acatar las orientaciones de la Defensa Civil, el Gobierno y el Partido.


Y ese fue el reto que nos dejó Irma, emprender un camino de producción, desarrollo e innovación acompañado siempre de voluntad y esperanza, una tarea difícil pero no imposible que estará siempre acompañada por nuestro Estado Socialista y el apoyo de países amigos como Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador y Rusia y muchos otros.

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