“Nunca me cobraron nada y estoy muy agradecido de la Revolución Cubana”

La historia que hoy comparto con usted es la de un campesino de Jaruco al que la vida le jugó una mala pasada y nunca pensó vivir para contarla, él se llama Idael González Barceló y es una persona sencilla, ahora nos cuenta: 


salud-cuba-jaruco “fui para la Habana y llegué al clínico de 26, tras el diagnóstico de mi enfermedad, insuficiencia renal, me atendió el propio director del hospital por más de un año. Pasado el tiempo, él y otro grupo de médicos me dijeron que la enfermedad se había agudizado y no tenía cura solo quedaba vivir realizándome hemodiálisis y esperar en algún momento por un trasplante de riñón”.     

 


Periodista: Idael sabía que su vida se acortaba cada día y las posibilidades de permanecer en este mundo también se agotaban por lo que en un momento quiso desaparecer de la faz de la tierra, pero gracias al empeño de médicos, enfermeras y una esposa maravillosa supo sobreponerse de su grave estado de salud.


Idael González Barceló: “estuve realizándome hemodiálisis cuatro horas en días alternos durante nueve meses en el hospital de Güines. Los primeros quince días me trasladaban en una ambulancia y después en un taxi que me recogía en mi casa a las cuatro de la tarde porque mi turno era a las seis pasado meridiano.


Todo era gratis, las consultas de especialistas, las sesiones en la máquina de hemodiálisis, el traslado en el taxi y nunca me hablaron nada de dinero. Poco a poco me fueron adelantando el turno hasta que llegué a ocupar el primero”.


Periodista: Sobre la atención a los pacientes de hemodiálisis en el hospital general clínico docente Aleida Fernández del municipio de Güines Idael expresó:  “muy buena atención por parte de los médicos y las enfermeras que están siempre atentos ante cualquier imprevisto. En una ocasión mi cuerpo no resistía el tratamiento de las hemodiálisis y si no es por el personal de salud de esa sala no hago el cuento”.     


Para Idael González Barceló el repicar de su teléfono en la mañana del 23 de febrero del presente año marcó la fecha de un día en el que pudiera decirse que volvía a nacer.

 

Idael González Barceló: “me llamaron al teléfono celular a las seis de la mañana cuando lo cogí en mis manos vi que era la doctora Mayelín y me dijo que había llegado un riñón. Cuando llegué a la Habana el trato fue excelente. El doctor Cristian Leiva, jefe de los médicos de trasplante me llevó a realizarme una serie de análisis y sobre las cinco de la tarde ya me enviaban al salón para realizar el trasplante y a las ocho de la noche ya yo estaba trasplantado, sintiéndome bien y funcionando mi organismo como el de una persona normal”.


Periodista: El trasplante de riñón a Idael González en el hospital clínico Quirúrgico Juaquín Albarrán, conocido popularmente como el Clínico de 26, resultó ser una operación exitosa, no obstante su evolución tuvo supervisión médica.


Idael González Barceló: “después de operado tenía que ir dos veces en la semana durante tres meses. Al igual que para las hemodiálisis tenía un taxi y nuevamente todo gratis hasta las medicamentos que me receta el médico.


Siempre viviré agradecido a los médicos que me salvaron la vida, a la Revolución y al Estado Cubano que costeó toda mi enfermedad hasta mi restablecimiento”.  


Periodista: Idael hoy es el de siempre, ese hombre amante a la tierra y al canto de sus gallos que lo despiertan cada mañana y a una esposa que lo quiere y lo cuida como sus gallos finos y que también decidió expresar su gratitud al sistema de salud cubano.   


Edelsi González González: “mi esposo fue uno de los que sufrió una baja presión, por poco lo pierdo. A las semanas la doctora Mayelín y más que doctora porque se convirtió en mi amiga me dijo (…) ¡negra, prepárate que llegó un riñón y es compatible con Idael! En ese momento pensé que era un sueño, pero cuando vi operado a mi esposo no sabía cómo agradecer a esos médicos del Clínico de 26 que me lo salvaron, a Fidel, Raúl y a la Revolución que nunca se olvida de sus hijos”.    


La historia de Idael González Barceló, el campesino de Jaruco trasplantado de un riñón, es muestra de la calidad y competencia del sistema de la salud en Cuba. Un país que no deja de ser bloqueado sin embargo, siempre busca alternativas para atender a su gente y a quien lo necesite, desinteresadamente.

 

Foto: Yordan Díaz

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