Jaruco

Una vocación de toda la vida

Visitas: 43

A los 16 años, el jaruqueño Pablo Ruiz Alfonso dejó atrás sus sueños de abogacía e ingeniería, para comenzar su formación como maestro de historia.

PRA: “El magisterio surgió como una necesidad durante la Revolución. Fidel hizo un llamamiento debido a la falta de profesores, especialmente en la educación secundaria básica. Respondiendo a ese llamado, muchos se unieron al destacamento Manuel. Yo formo parte del segundo contingente desde 1972 hasta la fecha actual, dedicados a la tarea de enseñar, educar y formar. Esta ha sido nuestra labor durante muchos años”.

Aún cuando en sus inicios su pasión no era la enseñanza, el contribuir a esculpir al hombre del mañana lo fue atrapando y con el pasar de los días aprendió a amar el magisterio.

PRA: “A medida que uno se involucra en una actividad y trabaja con personas, se puede apreciar el crecimiento en formación, educación y conocimiento que van adquiriendo, lo cual genera un mayor amor por ello cada día. Comencé en el año 1978 en el Instituto Preuniversitario Estados Unidos Mexicanos, en el municipio de Güines, donde fui subdirector docente de más de 600 estudiantes a los 21 años de edad. Después, fui director en Escalona durante varios años, desempeñando una labor de dirección docente. Esta fue una labor en la que me enfoqué en enseñar metodológicamente a los maestros y educar y formar a las generaciones emergentes”.

Tras varios años aprendiendo y enseñando en el municipio de Güines, Pablo Ruiz Alfonso retorna a Jaruco, donde demuestra que es posible ser profeta en su tierra.

PRA: “Durante el período especial, tuve que regresar a Jaruco. Una vez aquí, comencé a trabajar como profesor en la facultad obrero campesina del municipio durante tres meses. Luego, fui director de la escuela Frank País durante quince años. Aunque nunca me alejé de la docencia, después de retirarme, continué como maestro del curso 2021. Me pidieron ayuda en el preuniversitario Capitán San Luis, donde fui director durante un año después de retirarme. Actualmente, sigo trabajando como maestro de historia después de reincorporarme”.

Aunque el profe de historia ya no es el joven impetuoso de la década de los 70, mantiene los bríos y la pasión de aquella etapa. Su caballera gris, es más que el reflejo del paso del tiempo, es muestra de toda la sabiduría y conocimiento atesorado, en su más de medio de siglo dedicado a enseñar y acompañar a sus alumnos.

PRA: “Es importante estar bien preparados y atender las dificultades individuales de los estudiantes, tanto en el ámbito docente como personal. Muchos de ellos enfrentan problemas familiares, por lo que es necesario acercarse, solidarizarse y vincularse con ellos. Debemos brindarles la atención y orientación adecuada, tanto espiritual como materialmente si es necesario. Este es el respeto que se brinda como maestro. Mis alumnos me llaman “papito” desde hace muchos años, porque siempre estoy a su lado, ayudándoles, vinculándome y guiándoles en su complicada etapa de adolescencia, donde hay muchas influencias y desorientación. Ellos necesitan que alguien les oriente y les muestre la realidad de la vida. Siempre estoy vinculado con ellos”.

Pablo Ruiz Alfonso, encontró en el magisterio más que una profesión, una filosofía de vida. Le enseñó a fortalecer el carácter, enfrentar desafíos, encontrar soluciones a las situaciones cotidianas, hallar respuestas y vencer los obstáculos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

RSS
Facebook
Twitter
YouTube
Telegram