Fotorreportajes

En busca de San Matías El Viejo (+Fotorreportaje)

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De la jurisdicción de Jaruco era el poblado de San Matías cuando se fundó a inicios del siglo XVIII, en tierras de la hacienda Río Blanco, propiedad de la familia Peñalver, Marqueses de Arcos.

Inicia el recorrido. Foto: Addys Hernández

Fuentes históricas revelan que contaba con una Iglesia construida en madera, la casa del párroco, algunas viviendas y un hospital.

Río de Jaruco. Foto: Addys Hernández
Antigua cantera. Foto: Addys Hernández
Grietas en la roca marga. Foto: Addys Hernández
Fragmentos de tejas criollas. Foto: Addys Hernández
Cúmulo de ladrillos de panetela. Foto: Addys Hernández
Fagmento de un ladrillo de panetela. Foto: Addys Hernández

Seis apasionados de la historia, integramos el grupo multidisciplinario de investigadores que partió desde el Sistema Defensivo San Dionisio, en Boca de Jaruco, recorriendo las márgenes del río con el objetivo de localizar las evidencias que de este pueblo el tiempo conservó.

Cargamos con equipo ligero para prospectar sobre el terreno porque los cimientos de San Matías de Río Blanco permanecen ocultos en algún lugar de esa geografía del norte mayabequense.

Línea de tren eléctrico. Foto: Addys Hernández

Durante semanas organizamos la expedición, consultamos mapas y textos antiguos, hasta reducir al mínimo el área donde pudo encontrarse el poblado, hace más de 300 años. Salió a la luz que por cuestiones económicas y de seguridad, los habitantes de San Matías “el viejo”, comenzaron paulatinamente a emigrar al sur, hacia Jiquiabo, San Antonio y lo que hoy conocemos como Los Almacenes, o San Matías “el nuevo”, que para 1832 era ya un territorio abandonado.

Miembros de la expedición en la entrada del cementerio de San Matías de Los Almacenes. Foto: Addys Hernández

Avanzamos en tropa. El mangle se interpone ahora entre nosotros y la corriente de agua dulce. Linaida Lobaina Mendoza, Museóloga del Sistema Defensivo Arqueológico San Dionisio, conoce el camino, y advierte sobre una cantera con marcas que atestiguan que por años, la roca margosa fue extraída del lugar. Parece infinita la pared, y en determinados puntos muestra a los ojos entrenados, grietas que sirvieron para colectar el agua de los escurrimientos, a modo de canales.

El joven Yeslier Ruiz de Villa Ledesma, Cartógrafo del Grupo Empresarial Geocuba, y colaborador de Museo Arqueológico de La Habana, además de garantizar que sigamos el rumbo correcto, lleva registro preciso y coordenadas de todos los puntos importantes del trayecto.

Por su parte, el Licenciado Javier Iglesias Camargo, Museólogo Especialista en Investigaciones Históricas del Museo Municipal de Los Palacios, Pinar del Río, advierte la presencia en superficie de fragmentos de tejas criollas y ladrillos de panetela, estos últimos corresponden a material constructivo característico de edificaciones de los siglos XVIII y XIX.

Evidencias de expoliaciones en el cementerio. Foto: Addys Hernández

Estos hallazgos reducen de forma considerable el área donde en lo adelante continuarán los trabajos. El Licenciado Daryl L. Torres Vega arqueólogo e investigador jaruqueño, propone revisar también otra zona de interés en próximas campañas, en busca de otros restos del poblado de San Matías de Río Blanco. Los mapas más añosos que ha estudiado lo llevan a pensar que hay mucho más.

Pasado el mediodía y con el cansancio de varios kilómetros de caminata, aprovechamos la jornada para continuar hasta un lugar que es también objeto de nuestra indagación, los Almacenes. Este lugar mítico solo conserva, de todo su esplendor, algunos vestigios de donde se alzó la iglesia, y un cementerio en total abandono, que el tiempo y la vegetación oportunista, no logró ocultar lo suficiente de los saqueadores. Resultó penoso encontrar allí evidencias recientes de expoliaciones. Se pierde este sitio patrimonial, con más de 200 años de historia.

El San Matías que diera paso a la fundación de Los Almacenes, un pueblo perdido en los mapas antiguos y roídos por el tiempo, continúa sin localización precisa, pero sin dudas estamos más cerca de encontrarlo.

Quedó registro en las notas y en la fotografía, labor que desde mis conocimientos como Especialista en Arqueología Histórica resultó apasionante, y como periodista me permitió compartir los detalles de una experiencia única.

El Máster, Jorge Garcell Domínguez, jefe de esta expedición y referente para todo el equipo, afirma que la Arqueología tendrá la última palabra. Los vestigios materiales y los estudios pertinentes aclararán las hipótesis que despierta este asentamiento, bañado de río, asediado por piratas y con cierto halo de misterio que aún hoy, tres siglos después, fascina.

Máster en Arqueología, Jorge Garcell Domínguez, jefe de la expedición. Foto: Addys Hernández
Hasta la próxima búsqueda…. Foto: Addys Hernández
Yo.

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